El 97% de las pechugas de pollo vendidas en EE.UU. están contaminadas por bacterias intestinales

Publicado 26 diciembre 2013

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Se trata del estudio más detallado realizado por Consumer Reports hasta la fecha. Se analizaron 316 muestras de pechuga de pollo crudo y los resultados se van a publicar en un informe titulado " El alto coste del pollo barato”. Este estudio se presentará en la edición de febrero 2014 de Consumer Reports y online en ConsumerReports.org .

El análisis encontró altos índices de bacterias intestinales: Enterococcus (80% de las muestras), E. coli (65%), Campylobacter (43%), Klebsiella (14%), Salmonella (11%) y Staphylococcus aureus (9%).

Sin embargo, sólo algunas de las bacterias presentes a esos niveles podría suponer un riesgo de intoxicación alimentaria. Por ejemplo, Enterococcus no causa intoxicación alimentaria, y la intoxicación por E. coli procede de unas pocas cepas selectas, mientras que la mayoría son inofensivas para los seres humanos.

Aunque Enterococcus y la mayoría de E. coli pueden no suponer una amenaza alimentaria, sí son utilizados como indicadores de contaminación fecal de la carne de pollo. También son capaces de causar infecciones de la piel, la sangre y el tracto urinario si se presenta la oportunidad. De hecho, casi el 17,5% de las cepas de E. coli detectadas son un serotipo conocido por ser causa de infecciones de las vías urinarias.

Dos de las otras bacterias – Campylobacter y Salmonella – son más propensas a causar diarrea y vómitos, síntomas clásicos de intoxicaciones alimentarias. El informe describe que, desde 1998, los índices de contaminación por Salmonella se han mantenido entre el 11 y el 16 por ciento, lo que evidencia una falta de progreso en la reducción de la prevalencia de este patógeno. Sin embargo se indica que se podría hacer mejor, y pone a Europa como ejemplo: más de 20 países han logrado disminuir sus tasas de Salmonella en pollo por debajo del 1%.

El informe también indica que la resistencia a los antibióticos parece ser una tendencia creciente entre las bacterias detectadas en el pollo. Aproximadamente la mitad de las muestras albergaban bacterias resistentes a al menos tres antibióticos. No todas las bacterias resistentes fueron resistentes a los antibióticos comúnmente destinados para su tratamiento, pero algunos sí. Además, las bacterias resistentes son generalmente más virulentas, aunque los antibióticos disponibles sigan siendo eficaces.

http://www.foodsafetynews.com/2013/12/consumer-reports-gut-bacteria-on-97-percent-of-retail-chicken/#.UrWxs9Kk-So

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