Evaluación de las prácticas de bioseguridad externa en granjas porcinas del sur de Ontario.

Publicado 17 septiembre 2012

Mirada Internacional, Novedades

Bottoms K et al.

Los protocolos de bioseguridad externa destinados a prevenir la introducción de nuevos patógenos en el entorno de granja se están volviendo cada vez más importantes en la industria porcina. Aunque a nivel individual las evaluaciones de bioseguridad de las explotaciones son frecuentes, son sin embargo escasos los intentos por agrupar los rebaños porcinos de acuerdo a su nivel de bioseguridad de una forma útil y presentar esta información a nivel regional.

OBJETIVOS

(i) Resumir las prácticas de bioseguridad externa en las granjas de cerdas en el sur de Ontario.
(ii) Agrupar estas granjas por grupos de bioseguridad y describir sus características, las variables de importancia en la diferenciación entre estos grupos, y su distribución geográfica.
(iii) Identificar indicadores que permitan predecir la pertenencia de una explotación a un grupo.

MATERIAL Y MÉTODOS

Los datos se recogieron a través del Programa de Evaluación de Riesgos de Enfermedades de la Producción para Rebaños Reproductores. Se seleccionó un subconjunto de variables relativas a las prácticas de bioseguridad externa para un análisis de conglomerados en dos fases, lo que resultó en 3 grupos de bioseguridad. Estos grupos fueron denominados como: (i) rebaños de alta bioseguridad que permitían la entrada de animales de reemplazo, (ii) rebaños de alta bioseguridad que no permitían la entrada de animales de reemplazo, y (iii) rebaños de baja bioseguridad. Las variables relativas a las prácticas de transporte por carretera y el origen de los animales de reemplazo fueron las más importantes para la diferenciación entre estos grupos. Mediante análisis de regresión logística multinomial se obtuvo información sobre qué variables demográficas y de vecindad servían como indicadores significativos para predecir la pertenencia de una explotación a un grupo (p <0,05).
RESULTADOS

Las variables en el modelo final de regresión fueron: densidad de los rebaños dentro de un radio de 4,8 km, el número de cerdas en la explotación, y el tipo de producción. En comparación con el grupo de bioseguridad baja, la probabilidad de pertenecer al grupo de alta bioseguridad que permitía la entrada de animales de reemplazo, aumentaba de 1,001 veces por cada cerda adicional (p = 0,001). Así mismo, en comparación con el grupo de bioseguridad baja, la probabilidad de pertenecer al grupo de bioseguridad alta que permitía la entrada de animales de reemplazo fue 6,5 veces mayor para las explotaciones que producían animales de alta genética que para aquellas que producían animales comerciales (p = 0,003).

CONCLUSIONES

La información obtenida a través de este trabajo permite una mejor comprensión de la bioseguridad en granjas de cerdas a nivel regional, y la aplicación de protocolos de bioseguridad en rebaños porcinos de América del Norte en general.

Fuente: Prev Vet Med. In press. Available 11 sept. 2012

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